una monedita por favor…

Hoy es un día en que necesito una dosis extra de positivismo.
Fui al súper y una adolescente se nos quedo mirando largo rato… La gente observa cuando ve alguien distinto… La mayoría de las veces no me molesta.
Y saliendo me encuentro con un joven discapacitado cuidando el auto a cambio de una moneda.
Y yo tengo la regla de no dar jamás monedas, no porque no sienta pena o mi corazón no se quiebre. Sino porque se que la moneda que hoy le doy lo mantiene ahí… En la calle…
Si no hay monedas… No hay calle…
Es mi regla.
Pero hoy saque mi cartera y le di una moneda… Y me fui angustiada.
Quien sabe si este joven puede hacer otra cosa… Quien sabe si recibe ayuda… Quien sabe si alguien puede darle un espacio de trabajo digno…
Y mi moneda me duele…
Y manejo a casa y pienso que hay tanto por hacer. Para qué la inclusión tenga sentido tiene que ser total. Tiene que empezar en la escuela, pero también tiene que haber cabida en los trabajos para ellos, los diferentes… Queda tanto camino por construir!
Como dijo la madre Teresa: Sólo me consuela pensar en que sin mi gota de agua, por más pequeña que parezca, el mar tendría una gotita menos.
Trabajando x la inclusión estoy. Me acompañan?
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1 respuesta

  1. Monica Flórez dice:

    Cuando oigo este tipo de historias me siento identificada porque tengo un ángel como hermano con Síndrome de Down, es mi razón de ser y por quien quiero hacer muchas cosas por el y por quienes necesitan de nuestro apoyo. Me siento orgullosa de Nicolas cuando sale a mi lado y es feliz. Quiero unirme a tu causa.

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