No discriminan los malos…

Discriminan los que no saben… los que tienen miedo, los que nunca tuvieron tan cerca alguien con discapacidad que les hiciera ver que no pasa nada… que es “normal” ser diferente, que no significa nada más que eso: ser distinto.

Allí radica lo importante de la INCLUSIÓN, la inclusión no se enseña SE VIVE.

Lo importante de cambiar nuestra actitud, nuestros principios.

Hace muchísimo tiempo había hombres que, como esclavos, tenían un dueño…

Hace mucho tiempo los de piel oscura no podían usar el mismo baño que los de clara…

Y hace menos tiempo las mujeres no tenían derecho a votar…

Y en los tiempos que corren, muchísimas veces, alguien con discapacidad aún no tiene lugar en las escuelas, en las empresas…

Y yo creo que va a llegar un tiempo en que mi hijo va a crecer, va a ser un hombre, y creo y espero que quienes hoy son sus compañeros, sus amigos, sus conocidos, sean personas de éxito: sean trabajadores, sean padres, sean adultos que al tener que tomar decisiones, al tener que educar a sus hijos, tengan los valores que hoy aprenden. Ejerzan el respeto, den oportunidades a quienes son diferentes. Encuentren la manera de incluir.

En un mundo que a veces nos llena de valores errados, de falsedades, de vacíos… Espero que encuentren en la Inclusión un camino de verdad, lleno de sentido y valor.

Los padres nos desvelamos pensando en cuando ya no estemos, tener hijos es un poco como lanzar una moneda al aire… y confiar en que el destino nos ayudará a forjar su felicidad.

Yo apuesto a la Inclusión. Me acompañan?

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